
Si no puedes tener un gran árbol en tu jardín por cuestiones de espacio, entonces te recomendamos sembrar un mirto. Es un pequeño arbusto de hojas pequeñas muy parecidas a las del limomero, hojitas dobles y lustrosas que son muy apropiadas para decorar tus centros de mesa. Además, cuando florece, sus racimos de florecitas blancas perfuman suavemente el ambiente.
En la fotografía, uno de los mirtos existentes en nuestro colegio.